CAMBIO CLIMÁTICO 2001:
Informe de síntesis
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Figura 5–5: La absorción neta reciente de carbono sobre las tierras se debe en parte a la mejora de la absorción de CO2 con el crecimiento de las plantas, con un intervalo antes de que este carbono vuelva a la atmósfera mediante la descomposición de dichas plantas y la materia orgánica del suelo. Varios procesos contribuyen a la mejora en el crecimiento de las plantas: los cambios en la gestión y uso del suelo, el efecto fertilizante de cantidades elevadas de CO2 y nitrógeno, y algunos cambios climáticos (como una mayor temporada de crecimiento de las plantas en altas latitudes). Una gama de simulaciones (identificadas por sus siglas en la figura) proyectan un continuo aumento en la fuerza de la absorción neta de carbono sobre las tierras durante algunos decenios, para luego estabilizarse o incluso disminuir a finales del siglo XXI por razones explicadas en el texto. Los resultados simulados ilustrados se obtienen a partir del escenario IS92a, pero se extraen conclusiones parecidas con el empleo de otros escenarios.

 
5.11 Las estructuras sociales y los valores personales interactúan con la infraestructura física de la sociedad, las instituciones y las tecnologías incorporadas en ella, y el sistema combinado avanza de una manera relativamente lenta. Esto resulta obvio, por ejemplo, en relación con los impactos del diseño urbano y de las infraestructuras en el consumo de energía para calefacción, aire acondicionado y transporte. A veces los mercados se ‘encierran’ en tecnologías y prácticas que no son óptimas, debido a la inversión económica hecha en apoyo de la infraestructura, lo que puede bloquear las alternativas. La difusión de muchas innovaciones se topa con las preferencias tradicionales de las personas y otros obstáculos sociales y culturales. A menos que las ventajas sean muy claras, los cambios de comportamiento o sociales de los usuarios de tecnologías pueden llevar decenios. El uso de la energía y la mitigación de gases de efecto invernadero tienen un interés secundario en la vida diaria de la mayoría de las personas. Sus hábitos de consumo están impulsados no sólo por cambios demográficos, económicos y tecnológicos, la disponibilidad de recursos, la infraestructura y las limitaciones temporales, sino también por la motivación, los hábitos, la necesidad, la coacción, las estructuras sociales y otros factores.

GTIII TIE Secciones 3.2, 3.8.6, 5.2–3, & 10.3; IECMTTT RRP, & IECMTTT Capítulo 4RE

5.12

Las escalas temporales sociales y económicas no son fijas; son sensibles a fuerzas sociales y económicas, y pueden cambiarse gracias a las políticas y a las decisiones individuales de cada persona. En condiciones económicas difíciles, los cambios de comportamiento y tecnológicos pueden ser rápidos. Por ejemplo, la crisis petrolera del decenio de 1970 sensibilizó a la sociedad sobre la conservación y las fuentes alternativas de energía, y en la mayoría de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) la economía se apartó en gran medida de los nexos tradicionales entre los índices de crecimiento del consumo de energía y el desarrollo económico (véase la Figura 5–6). Otro ejemplo es la reducción observada de emisiones de CO2 causada por las conmociones económicas de los países de la ex Unión Soviética en 1988. La respuesta en ambos casos fue muy rápida (tan sólo unos años). Al parecer, también ocurre lo contrario; en situaciones en donde la presión al cambio es pequeña, existe una gran inercia. Esta ha sido la hipótesis implícita en los escenarios del IEEE, en los que no se toman en cuenta tensiones importantes, como la recesión económica, los conflictos a gran escala o la desaparición de las reservas de alimentos, ni tampoco el consiguiente sufrimiento humano, por ser muy difíciles de predecir.

GTIII TIE Capítulo 1, GTIII TIE Secciones 3.2 & 10.1.4.3, & GTIII SIE Sección 20.1

5.13

La estabilización de las concentraciones atmosféricas de CO2 a niveles por debajo de 600 ppm sólo es posible con una reducción del coeficiente de carbono y/o de energí a utilizado, muy superior al que se ha logrado históricamente. Esto implica un desplazamiento hacia vías alternativas de desarrollo con nuevas configuraciones sociales, institucionales y tecnológicas, que aborden los problemas ambientales. Los bajos niveles históricos de mejoramiento del coeficiente de energía utilizado ( uso de energía por unidad de PIB) reflejan la prioridad relativamente baja que dan a la eficiencia energética la mayoría de productores y usuarios de tecnologías. Por el contrario, la productividad en el trabajo aumentó a una velocidad mayor en el período 1980–1992. Para lograr la estabilización de las concentraciones de CO2 a 600 ppm o incluso menos, sería preciso aumentar y mantener los niveles mundiales de mejoramiento del coeficiente energético registrados históricamente (de 1 a 1,5 por ciento por año) durante mucho tiempo (véase la Figura 5–7). Los niveles de la reducción del coeficiente de carbono utilizado (carbono por unidad de energía producida) tendrían que cambiar incluso más (hasta un 1,5 por ciento por año: la tasa base histórica es de 0,3 a 0,4 por ciento por año). En realidad, es probable que tanto el coeficiente energético como el coeficiente del carbono continúen mejorando, pero para la estabilización de los gases de efecto invernadero a niveles por debajo de 600 ppm es necesario que, al menos, uno de estos factores lo haga a un ritmo mayor que hasta ahora. Cuanto menor sea el objetivo de estabilización y mayor el nivel de emisiones de referencia, mayor será la diferencia entre el CO2 y la cantidad de referencia, y más pronto deberá corregirse.

GTI TIE Sección 3.7.3.4, GTIII TIE Sección 2.5, & IEEE Sección 3.3.4

5.14 Algunos cambios en los sistemas climáticos, ecológicos, y socioeconómicos son irreversibles efectivamente durante varias generaciones, y otros son irreversibles intrínsecamente.

 
5.15 Existen dos tipos de irreversibilidad manifiesta. La ‘irreversibilidad efectiva’ proviene de procesos que pueden volver al estado anterior a la perturbación, pero que precisan entre siglos y milenios para que suceda. Un ejemplo es la fusión parcial de la placa de hielo de Groenlandia. Otro es la elevación proyectada en el nivel medio del mar, en parte como resultado de la fusión de la criosfera, pero sobre todo debida al aumento de las temperaturas en los océanos. El mundo ya da por sentado cierta elevación del nivel del mar como consecuencia del calentamiento atmosférico de la superficie durante el siglo pasado. La ‘irreversibilidad intrínseca’ es el resultado del traspaso de un valor de umbral, más allá del cual el sistema ya no puede volver de forma espontánea a su estado previo. Un ejemplo de un cambio intrínsecamente irreversible, por haberse sobrepasado este valor de umbral, es la extinción de especies a raíz de la combinación de cambio climático y pérdida de hábitat.

GTI TIE Capítulo 11, GTII TIE Capítulo 5, & GTII TIE Secciones 16.2.1 & 17.2.5

 
Figura 5–6: La respuesta del sistema energético, indicada por la emisión de CO2 (expresado como carbono), frente a cambios económicos, indicados por el PIB (expresado en términos de Poder Adquisitivo). La respuesta puede ser casi sin inercia si el impacto es muy grande. La ‘crisis petrolera’, durante la cual los precios dela energí a experimentaron una gran subida en un período breve, provocó una divergencia casi inmediata y continua de las emisiones y del PIB— elementos antes muy vinculados en la mayoría de los países desarrollados. Japón y Estados Unidos se muestran como ejemplos. Cuando la ex Unión Soviética estaba a punto de desmembrarse, los dos indicadores estaban muy vinculados, por lo que las emisiones se redujeron rápidamente junto con un declive del PIB.

TIE GTIII Cuadro 3.1 y GTII SIE Figura 20–1



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