CAMBIO CLIMÁTICO 2001:
Efectos, adaptación, y vulnerabilidad
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6. Adaptación, desarrollo sostenible y equidad

La adaptación al cambio climático brinda la posibilidad de reducir en forma sostenible muchos de los impactos adversos de ese cambio y aumentar los impactos beneficiosos , aunque ambos tienen su costo y dejan daños residuales. En los sistemas naturales, la adaptación se produce por reacción, mientras que en los sistemas humanos puede también ser previsora. En la Figura RT-9 se presentan tipos y ejemplos de adaptación al cambio climático. La experiencia en materia de adaptación a la variabilidad y los extremos climáticos muestra que en los sectores privado y público hay limitaciones a la realización del potencial de adaptación. La adopción y la eficacia de la adaptación privada, o impulsada por el mercado, en sectores y regiones está limitada por otras fuerzas, condiciones institucionales y diversas fuentes de fallos del mercado. Hay pocas pruebas de que las adaptaciones privadas se utilizarán para compensar los daños del cambio climático a los ambientes naturales. En algunos casos, las medidas de adaptación podrían tener consecuencias imprevistas, incluido el daño al medio ambiente. Los costos ecológicos, sociales y económicos de depender de una adaptación autónoma de reacción a los efectos acumulativos del cambio climático son sustanciales. Muchos de estos costos pueden evitarse mediante una adaptación previsora y planeada. Con un diseño apropiado, muchas estrategias de adaptación pueden proporcionar beneficios múltiples a medio plazo y a más largo plazo. No obstante, hay límites a su aplicación y eficacia. El mejoramiento de la capacidad de adaptación reduce la vulnerabilidad de sectores y regiones al cambio climático, incluidos los extremos y la variabilidad, y de esa forma promueve el desarrollo sostenible y la equidad. [18.2.4, 18.3.4]

Con una planificación de previsión es posible reducir la vulnerabilidad y realizar las oportunidades relacionadas con el cambio climático, independientemente de la adaptación autónoma. La adaptación facilitada por los organismos públicos es una parte importante de la respuesta de la sociedad al cambio climático. La aplicación de políticas, programas y medidas de adaptación en general producirá beneficios inmediatos y futuros. Las adaptaciones al clima actual y a los riesgos relacionados con el clima (por ejemplo, sequías periódicas, tempestades, inundaciones y otros extremos) generalmente están en consonancia con la adaptación a las nuevas y cambiantes condiciones climáticas. Es probable que las medidas de adaptación se apliquen sólo si están en consonancia con las decisiones o programas que tratan del estrés no climático, o integradas en ellos. Las vulnerabilidades relacionadas con el cambio climático raramente se dan independientemente de las condiciones no climáticas. Los impactos de los estímulos climáticos se sienten a través de presiones económicas o sociales, y las adaptaciones al clima (por individuos, comunidades y gobiernos) se evalúan y realizan en el marco de estas condiciones. Los costos de la adaptación suelen ser marginales de otros costos de gestión o desarrollo. Para que sea efectiva, la adaptación al cambio climático debe tener en cuenta las presiones no climáticas y ajustarse a los criterios de las políticas, los objetivos de desarrollo y las estructuras de gestión existentes. [18.3.5, 18.4]

Las características del cambio climático más importantes para la vulnerabilidad y la adaptación tienen que ver con la variabilidad y los extremos, y no simplemente con las nuevas condiciones medias (Figura RT-10). Las sociedades y las economías se han venido adaptando al clima desde hace siglos. La mayoría de los sectores, regiones y comunidades tienen una capacidad de adaptación razonable a los cambios en las condiciones medias, particularmente si los cambios son graduales. No obstante, las pérdidas provocadas por las variaciones y los extremos climáticos son sustanciales, y en algunos sectores están aumentando. Estas pérdidas indican que la adaptación autónoma no ha sido suficiente para contrarrestar los daños relacionados con las variaciones temporales en las condiciones climáticas. Las comunidades, por lo tanto, son más vulnerables y menos adaptables a los cambios en frecuencia y magnitud de las condiciones distintas de las medias, especialmente los extremos, que son inherentes al cambio climático. El grado en que las futuras adaptaciones logren contrarrestar los impactos adversos del cambio climático dependerá del éxito de la adaptación a ese cambio, su variabilidad y sus extremos. [18.2.2]


Figura RT-9. Tipos de adaptación al cambio climático, con ejemplos.

Figura RT-10. Cambio climático,
variabilidad, extremos e intervalo
sin problemas.

6.1. Capacidad de adaptación

La capacidad de adaptación difiere considerablemente entre las regiones, los países y los grupos socioeconómicos, y cambiará a lo largo del tiempo. En la Tabla RT-14 se resumen las capacidades y medidas de adaptación por sector, y en la Tabla RT-15 se proporciona esta información para cada región abarcada por el TIE. Las regiones y comunidades más vulnerables están sumamente expuestas a efectos peligrosos del cambio climático y su capacidad de adaptación es limitada. La capacidad para adaptarse y hacer frente a los impactos del cambio climático es una función de la riqueza, los
conocimientos técnicos y científicos, la información, las aptitudes técnicas, la infraestructura, las instituciones y la equidad. Los países con recursos económicos limitados, bajo nivel tecnológico, información y aptitudes técnicas insuficientes, infraestructura deficiente, instituciones inestables o débiles y habilitación y acceso a los recursos no equitativos tienen poca capacidad para adaptarse y son sumamente vulnerables. Los grupos y regiones con capacidad de adaptación limitada en cualquiera de estas dimensiones son más vulnerables a los daños del cambio climático, así como son más vulnerables a otros tipos de factores de tensión. [18.5, 18.7]

Tabla RT-14: La adaptación y la capacidad, por sectores (conclusiones principales de los capítulos 4 a 9).
Recursos Hídricos – Los administradores de los recursos hídricos tienen experiencia en la adaptación al cambio. No obstante, la influencia general del cambio climático puede impedir la aplicación de algunas estrategias de adaptación tradicionales, y las adaptaciones disponibles con frecuencia no se utilizan.
– La adaptación puede implicar la gestión del lado de la oferta (por ejemplo, modificación de la infraestructura o proyectos institucionales) y del lado de la demanda (cambio de la demanda o reducción del riesgo). Hay numerosas políticas “sin pesar”, que generan beneficios sociales netos independientemente del cambio climático.
– El cambio climático es sólo una de las numerosas presiones que enfrenta la gestión de los recursos hídricos. En ninguna parte las decisiones sobre gestión de estos recursos se toman solamente para hacer frente al cambio climático, aunque éste se toma cada vez más en cuenta en los planes para la gestión futura. Algunas vulnerabilidades están fuera de la responsabilidad convencional de los administradores de recursos hídricos.
– Las estimaciones de los costos económicos de los impactos del cambio climático en los recursos hídricos dependen mucho de los supuestos que se utilicen en la adaptación. Quizá no se pueda aplicar una adaptación económicamente óptima debido a limitaciones relacionadas con la incertidumbre, las instituciones y la equidad.
– Los sucesos extremos suelen ser catalizadores del cambio en la gestión de los recursos hídricos, al exponer las vulnerabilidades y aumentar la conciencia sobre los riesgos climáticos. El cambio climático modifica los indicadores de sucesos extremos y variabilidad, lo que complica la adopción de decisiones sobre adaptación.
– La capacidad de adaptación también depende de la capacidad institucional, la filosofía de gestión de la riqueza, la escala temporal de la planificación, el marco jurídico y de organización, la tecnología y la movilidad de la población. – Los administradores de recursos hídricos necesitan actividades de investigación e instrumentos de gestión que permitan la adaptación a las incertidumbres y al cambio, más que la mejora de los escenarios climáticos.
Ecosistemas y sus servicios – La adaptación a la pérdida de los servicios de algunos ecosistemas puede ser posible, especialmente en ecosistemas gestionados. No obstante, la adaptación a la pérdida de ecosistemas silvestres y biodiversidad puede ser difícil o imposible.
– Hay una considerable capacidad de adaptación en la agricultura, incluidos los cambios en los cultivos y la sustitución de recursos, pero la adaptación al cambio climático en evolución y a una variabilidad interanual es incierta.
– Las adaptaciones en la agricultura son posibles pero no se producirán sin considerables costos de transición y costos de equilibrio (o residuales).
– Se prevén más impactos adversos en zonas en que el acervo de recursos es más pobre y la capacidad de los agricultores para adaptarse es más limitada.
– En muchos países en que las tierras de pastoreo son importantes, la falta de infraestructura e inversión en gestión recursos limita las opciones de adaptación.
– La silvicultura comercial es adaptable; refleja un historial de decisiones de gestión a largo plazo en situaciones de incertidumbre. Se prevén adaptaciones en la gestión del uso de la tierra (silvicultura de especies seleccionadas) y la gestión de los productos (elaboración-comercialización).
– La adaptación en los países desarrollados será más fácil , mientras que en los países en desarrollo y los países en transición, especialmente en las regiones tropicales y subtropicales, será más difícil.
Zonas costeras – Sin adaptaciones, las consecuencias del calentamiento mundial y la subida del nivel del mar serán desastrosas.
– La adaptación de las costas no consiste únicamente en la selección de una de las opciones técnicas para responder a la subida del nivel del mar (las estrategias pueden ser de protección, acomodación o retirada). Es un proceso complejo e iterativo, más que una simple elección.
– Las opciones de adaptación son más aceptables y efectivas cuando están incorporadas en la gestión de las zonas costeras, los programas de mitigación de los efectos de los desastres, la planificación del uso de la tierra, y las estrategias de desarrollo sostenible.
– La elección del tipo de adaptación estará condicionada por las políticas y los objetivos de desarrollo existentes, por lo que los investigadores y los órganos normativos deberán buscar un marco comúnmente aceptable para la adaptación.
– La capacidad de adaptación de los sistemas costeros a las perturbaciones tiene que ver con la resistencia de las costas, que tiene componentes morfológicos, ecológicos y socioeconómicos. El aumento de la resistencia, incluida la capacidad técnica, institucional, económica y cultural para hacer frente a los impactos, es una estrategia de adaptación particularmente conveniente dadas las incertidumbres relativas al futuro y el deseo de mantener las oportunidades de desarrollo.
– Las comunidades costeras y los sectores económicos basados en los recursos marinos con exposición baja o capacidad de adaptación alta serán los menos afectados. Las comunidades con menos recursos económicos, infraestructura insuficiente, sistemas de transporte y comunicaciones menos desarrollados y sistemas de apoyo social más débiles tienen menos acceso a las opciones de adaptación y son más vulnerables.
Asentamientos humanos, energía e industria – Los impactos más grandes y costosos del cambio climático se producen debido a los cambios en la probabilidad de que se produzcan sucesos extremos que superen la resistencia de diseño de los sistemas humanos.
– Hay muchas opciones de adaptación para reducir la vulnerabilidad de los asentamientos. Ahora bien, los administradores urbanos, especialmente en los países en desarrollo, tienen tan poca capacidad para resolver problemas de actualidad (vivienda, saneamiento, agua y energía) que la gestión de los riesgos del cambio climático superan los medios de que disponen.
– La falta de recursos financieros, las instituciones débiles, y la planificación inadecuada o errónea son importantes obstáculos a la adaptación en los asentamientos humanos.
– La adaptación ambiental satisfactoria no se puede lograr sin una dirección de base local, técnicamente competente y que cuente con apoyo político.
– La incertidumbre con respecto a la capacidad y la voluntad de responder impiden la evaluación de la adaptación y la vulnerabilidad.
Seguros y otros
servicios financieros
– La adaptación de los servicios financieros y de seguros a corto plazo probablemente tendrá que ver con la cambiante frecuencia y intensidad de los sucesos meteorológicos extremos.
– El aumento de los riesgos puede dar lugar a un mayor volumen de negocios tradicionales y el desarrollo de nuevos productos de gestión del riesgo financiero, pero la mayor variabilidad de los casos de pérdidas aumentaría la incertidumbre actuarial.
– Las empresas de servicios financieros pueden adaptarse a las situacions de choques externos, pero hay pocas pruebas de que el cambio climático se haya tenido en cuenta en las decisiones de inversión.
– La capacidad de adaptación del sector financiero está influenciada por la intervención reguladora, la capacidad de las empresas para retirarse de mercados en riesgo y la política fiscal relativa a las reservas para casos de catástrofes.
– La adaptación requerirá cambios en las funciones de la aseguración pública y privada. Los cambios en el momento, la intensidad, la frecuencia y la distribución espacial de las pérdidas relacionadas con el clima generarán una mayor demanda de los programas gubernamentales de seguros y de asistencia en casos de desastre que ya están sobrecargados.
– Los países en desarrollo que tratan de adaptarse a tiempo enfrentan dificultades particulares, como una limitada disponibilidad de capital, escaso acceso a tecnología, y falta de programas gubernamentales.
– Las adaptaciones de los aseguradores comprenden aumento de los precios, no renovación de las pólizas, cesación de las nuevas pólizas, limitación de las reclamaciones máximas, y aumento de las sumas deducibles, medidas que pueden tener graves efectos sobre la inversión en los países en desarrollo.
– Los países desarrollados por lo general tienen una mayor capacidad de adaptación, incluidos los medios económicos para sufragar los costos y la tecnología.
Salud humana – La adaptación comprende cambios en la sociedad, las instituciones, la tecnología o el comportamiento para reducir los posibles impactos negativos o aumentar los positivos. Hay numerosas opciones de adaptación, que se pueden aplican a nivel de población, de comunidad o de personas.
– La medida de adaptación más importante y eficaz en función del costo es la renovación de la infraestructura de salud pública, que en los últimos años se ha deteriorado en gran parte del mundo. Muchos problemas de salud y enfermedades que podrían acentuarse con el cambio climático pueden prevenirse efectivamente si se cuenta con recursos financieros y humanos adecuados para salud pública, incluidas la capacitación, la vigilancia y la respuesta en casos de emergencia, y los programas de prevención y control.
– La eficacia de la adaptación dependerá de la oportunidad de su aplicación. La prevención “primaria” tiene por objeto reducir los riesgos antes de que se produzcan, mientras que las intervenciones secundarias apuntan a prevenir nuevos casos.
– Entre los factores determinantes de la capacidad de adaptación a las amenazas del cambio climático figuran el nivel de los recursos materiales, la eficacia del gobierno y las instituciones civiles, la calidad de la infraestructura de salud pública, y la carga de enfermedades preexistente.
– La capacidad de adaptación dependerá también de las investigaciones para comprender las vinculaciones entre el clima, las condiciones meteorológicas, los sucesos extremos y las enfermedades transmitidas por vectores.
Tabla RT-15: Adaptación y capacidad, por regiones (conclusiones principales de los capítulos 10 a 17)
Región Conclusiones principales
ÁFRICA – Las medidas de adaptación podrían aumentar la flexibilidad y redundarían en beneficios netos en recursos hídricos (riego y reutilización del agua, gestión de acuíferos y aguas subterráneas, desalación), agricultura (cambios en los cultivos, tecnología, riego, cría de ganado), y silvicultura (regeneración de especies locales, cocinas eficientes en función de la energía, gestión comunitaria sostenible).
– Sin adaptación, el cambio climático reducirá significativamente la red de reservas de vida silvestre al alterar los ecosistemas y provocar la emigración o la extinción de especies. Esta es una importante vulnerabilidad ecológica y económica de África.
– Un criterio de riesgos compartidos entre los países fortalecerá las estrategias de adaptación, incluida la gestión de los desastres, la comunicación del riesgo, la evacuación de emergencia y la gestión cooperativa de los recursos hídricos.
– La mayoría de los países de África son particularmente vulnerables al cambio climático debido a su limitada capacidad de adaptación resultante de la pobreza ampliamente extendida, las sequías periódicas, la distribución no equitativa de la tierra y la dependencia de la agricultura de secano.
– El mejoramiento de la capacidad de adaptación requiere la participación local en la adopción de decisiones y la incorporación de la adaptación al clima en las estrategias más amplias de desarrollo sostenible.
ASIA – Las esferas prioritarias de la adaptación son la tierra y los recursos hídricos, la productividad alimentaria y la preparación y planificación para casos de desastre, particularmente para los países más pobres que dependen de los recursos.
– Ya se requieren medidas de adaptación respecto de las vulnerabilidades relacionadas con la variabilidad del clima, la salud humana, los asentamientos costeros, la infraestructura y la seguridad alimentaria. La resistencia de la mayoría de los sectores de Asia al cambio climático es muy deficiente. La expansión del riego sería difícil y costosa en muchos países.
– Para muchos países en desarrollo de Asia, el cambio climático es sólo uno de varios problemas que hay que resolver, incluidas las necesidades a muy corto plazo como la hambruna, el abastecimiento y la contaminación del agua, y la energía. Los recursos disponibles para la adaptación al clima son limitados. Las respuestas de adaptación están estrechamente vinculadas a las actividades de desarrollo, que deben tenerse en cuenta al evaluar opciones de adaptación.
– Ya se han observado las primeras señales del cambio climático, que pueden ser más evidentes en uno o dos decenios. Si este plazo no se utiliza para diseñar y poner en práctica adaptaciones, puede que después sea demasiado tarde para evitar grandes trastornos. La adaptación a largo plazo requiere medidas de previsión.
– Se dispone de una amplia gama de medidas prudentes en los planos regional y nacional para reducir los impactos económicos y sociales de los desastres. Estas estrategias incluyen el aumento del conocimiento de la situación y la expansión de la industria de los seguros.
– El desarrollo de estrategias de adaptación eficaces requiere la participación local, la inclusión de las percepciones de la comunidad, y el reconocimiento de las múltiples presiones que afectan a la gestión sostenible de los recursos.
– Las capacidades de adaptación varían entre los países, en función de su estructura social, su cultura, la capacidad económica y el grado de perturbación del medio ambiente. Los factores de limitación comprenden bases magras de recursos e infraestructura, pobreza y disparidades de ingresos, instituciones débiles y tecnología limitada.
– El reto que se plantea en Asia consiste en identificar oportunidades para facilitar el desarrollo sostenible con estrategias que den a los sectores sensibles resistencia a la variabilidad del clima.
– Las estrategias de adaptación serían mejores si se adoptara un criterio más orientado a los sistemas, haciendo hincapié en las múltiples presiones interactivas y dependiendo menos de los escenarios climáticos.
AUSTRALIA Y NUEVA ZELANDIA – Se necesitan adaptaciones para la gestión de los riesgos de la variabilidad y los extremos climáticos. Las comunidades pastorales y su economía tienen considerable adaptabilidad, pero son vulnerables a todo aumento en la frecuencia y la duración de las sequías.
– Las opciones de adaptación comprenden la gestión de los recursos hídricos, las políticas y prácticas de uso de la tierra, las normas técnicas para la infraestructura, y los servicios de salud.
– Las adaptaciones serán viables sólo si son compatibles con el entorno ecológico y socioeconómico más amplio, tienen efectos sociales y económicos netos, y son realizadas por los interesados.
– Las respuestas de adaptación pueden estar limitadas por horizontes, conflictivos entre ellos, de planificación a corto y largo plazo.
– Las comunidades más pobres, incluidos muchos asentamiento indígenas, son particularmente vulnerables a los peligros relacionados con el clima y las tensiones sobre la salud porque suelen estar en zonas expuestas y tener menos recursos adecuados de vivienda y atención de la salud, y otros recursos necesarios para la adaptación.
EUROPA – Las posibilidades de adaptación de los sistemas socioeconómicos son relativamente altas debido a las firmes condiciones económicas, la población estable (con capacidad para migrar), y sistemas de apoyo políticos, institucionales y tecnológicos bien desarrollados.
– La respuesta de las actividades humanas y el medio ambiente natural a las actuales perturbaciones meteorológicas proporciona una guía de las sensibilidades críticas en las condiciones del cambio climático futuro.
– La adaptación en los bosques requiere planificación a largo plazo; es poco probable que las medidas de adaptación se pongan en práctica en el momento oportuno.
– Los análisis a nivel de las explotaciones agrícolas muestran que si la adaptación se aplica plenamente es posible que los efectos adversos se reduzcan mucho.
– La adaptación de los sistemas naturales es en general baja.
– Las zonas más marginales y menos ricas tendrán menos posibilidades de adaptarse; por lo tanto, sin políticas de respuesta adecuadas, el cambio climático puede dar lugar a grandes desigualdades.
AMÉRICA LATINA – Las medidas de adaptación pueden reducir las pérdidas relacionadas con el clima en la agricultura y la silvicultura.
– Hay oportunidades para adaptarse a la escasez de agua y las inundaciones mediante la gestión de los recursos hídricos.
– Las medidas de adaptación en el sector de las pesquerías incluyen el cambio de las especies capturadas y el aumento de los precios para reducir las pérdidas.
AMÉRICA DEL NORTE – Las tensiones sobre los sistemas sociales y económicos provenientes de los rápidos cambios en el clima y el nivel del mar harán más apremiante la necesidad de adoptar estrategias de adaptación explícitas. En algunos casos, la adaptación puede redundar en beneficios netos, especialmente si el cambio climático se produce lentamente.
– Los interesados de la mayoría de los sectores creen que se dispone de la tecnología para la adaptación, aunque con cierto costo social y económico.
– Se prevé que la adaptación tendrá más éxito en la agricultura y la silvicultura. No obstante, las adaptaciones para los recursos hídricos, la salud, los alimentos, la energía y las ciudades probablemente requerirán importantes cambios institucionales y en la infraestructura.
– En el sector de los recursos hídricos, las adaptaciones a los cambios estacionales en las escorrentías incluyen el almacenamiento, la gestión conjunta del abastecimiento, y los transvases. Quizá no sea posible continuar los altos niveles actuales de fiabilidad del abastecimiento de agua, especialmente con las transferencias a usos de alto valor. Las medidas de adaptación, como los “mercados de agua”, pueden crear problemas de accesibilidad y conflictos en cuanto a las prioridades en la asignación de los recursos.
– Las adaptaciones como los diques y los embalses suelen ser satisfactorias para la gestión de la mayoría de las variaciones meteorológicas, pero pueden aumentar la vulnerabilidad a los sucesos más extremos.
– Hay un potencial moderado de adaptación mediante programas de conservación que protegen ecosistemas particularmente amenazados, como las zonas alpinas y los humedales altos. Puede que sea difícil o imposible contrarrestar los impactos adversos sobre los sistemas acuáticos.
PEQUEÑOS ESTADOS INSULARES – La necesidad de adaptación es cada vez más apremiante, aun en el caso de que se apliquen rápidamente acuerdos mundiales para reducir las emisiones futuras.
– La mayoría de las adaptaciones estará a cargo de las poblaciones y comunidades que habitan esos países insulares; el apoyo de los gobiernos es esencial para aplicar medidas de adaptación.
– Para progresar habrá que integrar estrategias adecuadas de reducción del riesgo con otras iniciativas de política sectorial en esferas como la planificación del desarrollo sostenible, la prevención y gestión de los desastres, la gestión integrada de las zonas costeras, y la planificación de la asistencia sanitaria.
– Las estrategias para la adaptación a la subida del nivel del mar son retirada, acomodación, y protección. Las medidas como la retirada a tierras más altas, la elevación de la tierra y el uso de barreras para los edificios parecen tener poca utilidad práctica, especialmente cuando el tamaño físico impone limitaciones.
– Las medidas para reducir la gravedad de las amenazas para la salud comprenden programas de educación sanitaria, instalaciones para la asistencia sanitaria, alcantarillado y gestión de desechos sólidos, y planes de preparación para casos de desastre.
– Los isleños han desarrollado cierta capacidad de adaptación aplicando conocimientos tradicionales, tecnologías apropiadas para la localidad, y prácticas habituales. No obstante, la capacidad general de adaptación es baja debido al tamaño físico de las naciones, que limita el acceso a capital y tecnología, la escasez de aptitudes de los recursos humanos, la falta de seguridad jurídica en la tenencia, el hacinamiento y el limitado acceso a recursos de construcción.
– Muchas islas pequeñas requieren asistencia externa financiera, técnica y de otro tipo para adaptarse. La capacidad de adaptación podrían realzarse mediante la cooperación regional y la mancomunación de los recursos limitados.
REGIONES POLARES – En los ecosistemas polares naturales, la adaptación se producirá por migración y cambios en las mezclas de especies. Algunas, como las morsas, las focas y los osos polares quedarán amenazadas; otras, como los peces, podrían prosperar.
– El potencial de adaptación es limitado en las comunidades indígenas con estilos de vida tradicionales.
– Las comunidades tecnológicamente desarrolladas probablemente se adaptarán bastante rápidamente, aunque las grandes inversiones de capital necesarias pueden resultar en un aumento de los costos para mantener los estilos de vida.
– La adaptación depende de los avances tecnológicos, la planificación institucional, la disponibilidad de financiación y el intercambio de información.

6.2. Desarrollo, sostenibilidad y equidad

Las actividades requeridas para aumentar la capacidad de adaptación son básicamente equivalentes a las necesarias para fomentar el desarrollo sostenible. El mejoramiento de la capacidad de adaptación es una condición necesaria para reducir la vulnerabilidad, en particular para las regiones, naciones y grupos socioeconómicos más vulnerables. Muchos sectores y regiones que son vulnerables al cambio climático también están sujetos a la presión de fuerzas como el crecimiento de la población y el agotamiento de los recursos. La adaptación al clima y los objetivos de sostenibilidad se pueden fomentar a la vez mediante cambios en las políticas que alivien la presión sobre los recursos, mejoren la gestión de los riesgos medioambientales y aumenten la capacidad de adaptación. La adaptación al clima y los objetivos de equidad se pueden fomentar juntos mediante iniciativas para promover el bienestar de los miembros más pobres de la sociedad, por ejemplo, mejorando la seguridad alimentaria, facilitando el acceso a agua de uso seguro y a la asistencia sanitaria, y proporcionando amparo y acceso a otros recursos. Las decisiones, actividades y programas de desarrollo juegan un papel importante en la modificación de la capacidad de adaptación de comunidades y regiones, y sin embargo por lo general no tienen en cuenta los riesgos de la variabilidad y el cambio climáticos. La inclusión de los riesgos climáticos en el diseño y la ejecución de iniciativas de desarrollo es necesaria para reducir la vulnerabilidad y aumentar la sostenibilidad. [18.6.1]



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