CAMBIO CLIMÁTICO 2001:
Efectos, adaptación, y vulnerabilidad
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2. Métodos e instrumentos utilizados en la evaluación

La evaluación de los impactos del cambio climático, adaptaciones y vulnerabilidad se basa en una amplia gama de disciplinas de las ciencias físicas, biológicas y sociales y, por lo tanto, comprende una enorme variedad de métodos e instrumentos. Desde el SIE, esos métodos ha permitido mejorar la detección del cambio climático en sistemas bióticos y físicos y sacar nuevas conclusiones sustantivas. Además, desde ese momento se han tomado prudentes medidas para ampliar la “caja de herramientas” para tratar en forma más eficaz las dimensiones humanas del clima en tanto que causa y consecuencia del cambio, y para tratar más directamente las cuestiones intersectoriales relacionadas con la vulnerabilidad, la adaptación y la adopción de decisiones. En particular, en un número cada vez mayor de estudios se han comenzado a aplicar métodos e instrumentos para la determinación del costo y la valoración de los efectos, el trato de las incertidumbres, la integración de los efectos entre los sectores y las regiones, y la aplicación de marcos analíticos a las decisiones a fin de evaluar la capacidad de adaptación. En general, estos modestos avances metodológicos están alentando análisis que establecerán bases más sólidas para comprender como se podrían tomar decisiones relativas a la adaptación al futuro cambio climático. [2.8]

2.1. Detección de respuestas al cambio climático utilizando especies o sistemas como indicadores

Desde el SIE, se han desarrollado y aplicado métodos para detectar los impactos actuales del cambio climático del siglo XX en los sistemas abióticos y bióticos. La evaluación de los impactos sobre los sistemas humanos y naturales que ya han ocurrido como consecuencia del reciente cambio climático es un complemento importante de las proyecciones de los modelos de impactos futuros. Esa detección se ve impedida por múltiples factores no climáticos, con frecuencia relacionadas entre sí, que afectan al mismo tiempo a esos sistemas. Los intentos por superar este problema han comprendido el uso de especies como indicadores (por ejemplo, las mariposas, los pingüinos, las ranas y las anémonas marinas) para detectar respuestas al cambio climático e inferir impactos más generales del cambio climático sobre los sistemas naturales (por ejemplo, en las praderas autóctonas, las costas de la Antártida, los bosques nubosos tropicales, y la zona entre mareas rocosa del Pacífico, respectivamente). Un componente importante de este proceso de detección es la búsqueda de configuraciones de cambio coincidentes en muchos estudios que estén en consonancia con las expectativas, basadas en cambios observados o previstos en el clima. El nivel de confianza en la atribución de estos cambios observados al cambio climático aumenta a medida que se repiten los estudios en los diversos sistemas y regiones geográficas. Aunque los estudios se cuentan ahora por cientos, algunos sistemas y regiones están subrepresentados. [2.2]

A fin de investigar posibles vínculos entre los cambios observados en el clima regional y los procesos biológicos o físicos en los ecosistemas, el equipo de autores reunió más de 2.500 artículos sobre el clima y alguna de las siguientes entidades: animales, plantas, glaciares, hielos marinos, y el hielo en lagos o corrientes de agua. Para determinar si estas entidades han sido influenciadas por el cambio climático, sólo se han incluido los estudios que cumplen al menos dos de los siguientes criterios:

Tiene que haber una correlación estadísticamente significativa entre por lo menos dos de estos tres criterios. Se consideró sólo la temperatura porque está bien documentada la forma en que influye en las entidades examinadas y porque las tendencias de la temperatura son más homogéneas en el plano mundial que otros factores climáticos que varían localmente, como los cambios en las precipitaciones. Asimismo, en los estudios seleccionados se deben haber examinado al menos 10 años de datos; más del 90% tienen un marco temporal de más de 20 años.

Estos estrictos criterios reducen el número de estudios utilizados en el análisis a 44 estudios de animales y plantas que abarcan más de 600 especies. De éstas, un 90% (más de 550) muestran cambios en las características a lo largo del tiempo. De estas más de 500 especies, un 80% (más de 450) muestran cambios en una dirección prevista en función de la comprensión científica de mecanismos conocidos que relacionan la temperatura con cada una de las características de las especies. La probabilidad de que más de 450 especies (entre más de 550) muestren cambios en direcciones previstas por casualidad aleatoria es insignificante.

Dieciséis estudios en que se examinan glaciares, hielos marinos, la extensión de la cubierta de nieve y la fusión de las nieves, o el hielo en lagos o corrientes de agua abarcan más de 150 sitios. De estos, el 67% (más de 100) muestran cambios en algunas características a lo largo del tiempo. De estos, un 99% (más de 99) mostraban tendencias en la dirección prevista, teniendo en cuenta la comprensión científica de mecanismos conocidos que relacionan la temperatura con los procesos físicos que rigen los cambios en esa característica. La probabilidad de que más de 99 (de más de 100 sitios) muestren cambios en direcciones previstas solamente por casualidad es insignificante. [5.2, 5.4, 19.2]



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